
Cómo usar el leasing para financiar su empresa sin endeudarse más con créditos tradicionales
Cuando una empresa necesita recursos para crecer, modernizarse o mantenerse competitiva, suele pensar de inmediato en un crédito tradicional. Sin embargo, esta no siempre es la alternativa más eficiente, especialmente cuando la prioridad es cuidar la liquidez y no sobrecargar el endeudamiento. En ese contexto, el leasing se convierte en una herramienta estratégica para financiar activos clave de manera más ordenada.
Entender cómo funciona el leasing y cuándo usarlo le permitirá tomar decisiones financieras alineadas con la realidad de su empresa.
Leasing vs. crédito tradicional: diferencias clave
En un crédito tradicional, la empresa recibe dinero para comprar un activo que pasa a ser de su propiedad desde el inicio. Al mismo tiempo, asume una deuda que impacta directamente sus indicadores financieros.
En el leasing, en cambio, la entidad financiera adquiere el activo y la empresa lo utiliza mediante el pago de cánones periódicos. Al finalizar el contrato, puede elegir comprar el bien, renovarlo o devolverlo.
Este esquema ofrece beneficios prácticos para las empresas:
- Menor salida inicial de efectivo.
- Acceso inmediato a activos productivos.
- Pagos periódicos que facilitan la planeación del flujo de caja.
- Posibles beneficios tributarios al tratar los cánones como gasto.
- Menor presión sobre el endeudamiento tradicional.
Por esta razón, el leasing resulta especialmente útil cuando se trata de activos necesarios para producir, vender o prestar servicios.
¿Cuándo el leasing puede ser una buena opción?
El leasing es conveniente cuando:
- Se requieren equipos, maquinaria o vehículos sin descapitalizar la empresa.
- El activo es clave para generar ingresos, pero su compra afectaría la caja.
- Se busca preservar liquidez para cubrir gastos operativos.
- El activo se deprecia rápidamente, como sucede con la tecnología.
- La empresa necesita pagos predecibles y fáciles de planear.
En estos escenarios, el activo se va pagando a medida que se utiliza y genera valor.
Retanqueo de leasing: liquidez usando activos existentes
El retanqueo es una modalidad que permite obtener nueva financiación usando un activo que ya está bajo leasing. Si la empresa ha cumplido adecuadamente con sus pagos y el bien sigue siendo productivo, puede reestructurar o ampliar el contrato para acceder a liquidez adicional.
Esto permite:
- Financiar capital de trabajo o nuevas inversiones.
- Aprovechar activos que ya forman parte de la operación.
- Evitar sumar otro crédito tradicional al balance.
- Mantener una estructura financiera más ordenada.
Es una alternativa útil para empresas en crecimiento que necesitan recursos sin desorganizar su caja.
Leasing o crédito: preguntas clave para decidir
Antes de elegir, conviene hacerse algunas preguntas prácticas:
- ¿El recurso se necesita para un activo específico?
- ¿Ese activo ayudará a generar ingresos o a ser más eficiente?
- ¿Es importante cuidar el nivel de endeudamiento?
- ¿Se requieren pagos predecibles?
- ¿El activo pierde valor rápidamente?
Si la respuesta es afirmativa en varios casos, el leasing puede ser una mejor alternativa que un crédito tradicional. Antes de asumir un nuevo crédito, vale la pena evaluar si el leasing —o incluso el retanqueo— se ajusta mejor a las necesidades de su empresa. Elegir la herramienta adecuada hoy puede marcar una diferencia importante en la estabilidad financiera del negocio mañana.