El agro colombiano: oportunidades de crecimiento con activos agrosostenibles

El agro colombiano: oportunidades de crecimiento con activos agrosostenibles

El campo colombiano ha sido históricamente uno de los grandes motores de nuestra economía. Desde el café y el banano hasta los nuevos cultivos de exportación como aguacate hass y el cacao de fino aroma, la tierra sigue siendo fuente de empleo, alimento y desarrollo.

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Sin embargo, el agro enfrenta hoy un desafío decisivo: producir más, con mejores estándares de calidad, pero de manera sostenible y rentable. La respuesta está en la incorporación de activos agrosostenibles, una herramienta que permite a pequeños y medianos productores ser más competitivos, ahorrar recursos y acceder a mercados que cada vez valoran más la sostenibilidad.

El agro colombiano y su potencial de crecimiento

Colombia cuenta con una frontera agrícola de más de 40 millones de hectáreas, según la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) y el Ministerio de Agricultura. Sin embargo, para el 2021 apenas 7,6 millones de hectáreas se encuentran cultivadas, lo que representa cerca del 20% del área con potencial productivo. Esto significa que existe una enorme oportunidad de crecimiento para el sector, siempre y cuando se logre combinar la productividad con la sostenibilidad.

El reto no es menor. El cambio climático, la variabilidad de las lluvias y el aumento de los costos de insumos han puesto contra las cuerdas a muchos productores colombianos. Además, los mercados internacionales ahora exigen trazabilidad, eficiencia en el uso de recursos y un impacto ambiental reducido. No es solo cuestión de producir también hay que hacerlo bien y con responsabilidad.

Es aquí donde entran en juego los activos agrosostenibles, herramientas que permiten a un productor agrícola o ganadero aumentar su productividad mientras cuida los recursos naturales y optimiza sus costos.

¿Qué son los activos agrosostenibles?

Un activo agrosostenible puede ser una herramienta, maquinaria o sistema diseñado para mejorar la producción agrícola o pecuaria reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental y optimizando el uso de recursos. En otras palabras, se trata de inversiones que hacen que el negocio del agro sea más eficiente, limpio y rentable.

Algunos ejemplos en cultivos y ganadería

  • Sistemas de riego inteligente: permiten usar solo la cantidad de agua necesaria, evitando desperdicios y garantizando que el cultivo reciba la humedad adecuada en cada etapa de su crecimiento.
  • Maquinaria agrícola eficiente: tractores, sembradoras y cosechadoras con menor consumo de combustible, que reducen gastos operativos y emisiones.
  • Bioinsumos y fertilizantes orgánicos: productos que sustituyen a los químicos tradicionales, protegen el suelo y responden a la creciente demanda de alimentos libres de agroquímicos.
  • Energías renovables aplicadas al campo: paneles solares o biodigestores que abastecen de energía limpia a fincas y reducen la dependencia de redes eléctricas costosas o poco confiables.
  • Tecnologías de monitoreo satelital y drones: permiten vigilar cultivos, detectar plagas a tiempo y tomar decisiones basadas en datos, reduciendo pérdidas.

Beneficios en rentabilidad y sostenibilidad

Más allá de los beneficios ambientales, lo más relevante para el pequeño productor es el impacto en el bolsillo. Estos activos permiten ahorrar costos, reducir pérdidas, aumentar la productividad y acceder a nuevos mercados. Por ejemplo, un sistema de riego tecnificado puede reducir hasta en un 50% el consumo de agua y aumentar en un 30% el rendimiento de un cultivo de hortalizas. De igual manera, un biodigestor no solo genera energía para la finca, sino que produce abono orgánico aprovechando los residuos del ganado.

Cómo impactan a pequeños productores y negocios rurales

Uno de los mayores mitos alrededor de los activos agrosostenibles es que son exclusivos para grandes haciendas o empresas exportadoras. La realidad es que cada vez más pequeños productores en Colombia están incorporando estas herramientas, adaptándolas a su escala de negocio.

Un tendero rural que abastece su tienda con productos propios puede mejorar sus márgenes si incorpora fertilizantes orgánicos que le permiten obtener hortalizas de mejor calidad. Un pequeño ganadero puede instalar un sistema de cercas eléctricas solares que optimiza el manejo de potreros y reduce la necesidad de contratar más mano de obra. Incluso un vendedor ambulante que depende de frutas frescas puede beneficiarse de productores que usan tecnologías sostenibles, pues aseguran un suministro constante y de mejor calidad.

Lo importante es entender que la sostenibilidad no es un lujo, sino una estrategia de supervivencia y crecimiento económico.

Financiación y acceso a activos: la oportunidad del leasing

El gran obstáculo para la mayoría de los pequeños productores es el acceso a capital. Muchos ven con interés la posibilidad de implementar estas tecnologías, pero se frenan al pensar que requieren una inversión inicial elevada. Aquí entra en escena una alternativa clave: el leasing agropecuario.

El leasing funciona como un arrendamiento con opción de compra. En lugar de pagar todo el valor de un activo al inicio, el productor lo utiliza pagando cuotas periódicas que se ajustan a su flujo de caja. De esta forma, el agricultor puede tener hoy mismo un sistema de riego, un tractor eficiente o paneles solares sin descapitalizarse, y al final del contrato puede adquirir el activo de manera definitiva ejerciendo la opción de compra..

La ventaja es clara: se accede a tecnología de punta sin necesidad de grandes desembolsos, y la inversión se paga con los mismos ahorros o mayores ingresos que genera el activo.

Pasos prácticos para empezar con activos agrosostenibles

Si usted está considerando modernizar su negocio agrícola o rural con activos agrosostenibles, aquí tiene una ruta sencilla:

  1. Evalúe su necesidad real: identifique qué parte de su proceso genera más costos o pérdidas (agua, energía, fertilización, transporte).
  2. Elija la tecnología adecuada: no todas las soluciones aplican para todos los cultivos o modelos de negocio. Busque asesoría técnica para seleccionar lo que mejor se ajuste a su escala.
  3. Calcule el retorno de inversión (ROI): estime cuánto ahorrará o ganará con el activo, y en cuánto tiempo recuperará lo invertido.
  4. Explore opciones de financiación: consulte alternativas como el leasing o créditos verdes que ofrecen condiciones favorables para este tipo de proyectos.
  5. Empiece de manera gradual: no es necesario transformar toda la finca de una sola vez. Puede iniciar con un sistema de riego en un lote o con energía solar en una parte de la operación.

El futuro del agro colombiano depende de su capacidad para producir más y mejor, cuidando los recursos naturales y respondiendo a las exigencias de un mercado cada vez más consciente. Los activos agrosostenibles representan una oportunidad real de transformar la forma en que se trabaja la tierra, haciendo que pequeños y medianos productores sean más competitivos, rentables y sostenibles.

Y lo mejor es que ya no son un sueño lejano. Con opciones de financiación como el leasing, cualquier productor —desde un agricultor de hortalizas en Boyacá o un un pequeño caficultor en el Eje Cafetero, hasta un Ingenio en el Valle— puede acceder a estas tecnologías y empezar a ver resultados inmediatos en su negocio.

El agro colombiano tiene todo para convertirse en un ejemplo de crecimiento sostenible en América Latina, y los activos agrosostenibles son la llave para abrir esa puerta.

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