El futuro de la facturación electrónica en Colombia

Hacer más ágil y eficiente la gestión de la información relacionada con transacciones comerciales es el objetivo principal de la factura electrónica en Colombia.

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Las decisiones del Gobierno nacional, la cultura en el pago de los impuestos y la adopción de la tecnología Blockchain, serán algunos de los factores determinantes en el futuro del uso de la factura electrónica en Colombia.

La implementación de la factura electrónica en Colombia es una realidad, pues cada vez está más cerca el plazo para que todos los negocios formales que a través del pago del IVA o del impuesto al consumo contribuyen al erario público, empiecen a utilizar este mecanismo. Ya muchos lo han adoptado y su objetivo no es otro que hacer más ágil y eficiente la gestión de la información relacionada con las transacciones comerciales.

Aunque el uso de la factura electrónica es una obligación que tiene base en diferentes normas (decreto 2242 de 2015 y decreto 1625 de 2016), los desafíos que a futuro representa su implementación en un mercado como el colombiano, son bastante grandes. Al mismo tiempo, hay suficientes razones para pensar que una vez se masifique el uso de la factura electrónica y los actores más frecuentes del mercado como las Pymes la incorporen en sus procesos, el impacto positivo será enorme.

Voluntad política para seguir fomentando el uso de la factura electrónica

Para el éxito de la implementación de la factura electrónica en Colombia será indispensable que siga existiendo voluntad política para impulsarla. Por fortuna, el tema estuvo muy presente en la agenda de las recientes campañas presidenciales y el Gobierno, que apenas empieza su período, ha sido explícito en asegurar que el uso de este mecanismo tecnológico es y será uno de los pilares de su política económica.

En ese sentido, la DIAN y su nuevo director, José Andrés Romero, tendrán como misión estimular la implementación de la factura electrónica que a septiembre de 2018, registraba apenas 725 contribuyentes (433 voluntarios y 292 obligados) utilizándola así como movimientos por $78,7 billones. Más allá de si se requieren normativas extra que acompañen el proceso, hay grandes expectativas sobre la disposición del Gobierno para facilitar y fomentar la adopción de este recurso.

La cultura de la evasión, el enemigo a derrotar

Pero de nada servirá la voluntad política de los tomadores de decisión si los contribuyentes, que en su enorme mayoría son pequeños y medianos empresarios, no toman consciencia sobre la importancia de la factura electrónica para el mercado colombiano y en particular, para el beneficio de sus propios negocios.

Lo cierto es que el desafío más grande que tiene el país respecto al futuro de la factura electrónica, es acabar con la cultura de la evasión de impuestos. Al implementar este nuevo mecanismo, el recaudo por parte de la DIAN será muchísimo más eficiente y no habrá forma de que la entidad pierda de vista ningún movimiento comercial que implique algún gravamen.

Aunque el hecho de que la DIAN pueda hacer más eficiente el recaudo de los impuestos debería motivar a todos los ciudadanos a colaborar, son muchos los empresarios que buscan huirle a las contribuciones, una práctica lamentablemente común que puede entorpecer enormemente el proceso de implementación de la factura electrónica en el país.

Pymes, creciendo de la mano con Internet

La penetración del uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en Colombia es cada vez mayor y será definitiva para la adopción de la factura electrónica en los negocios. Sin embargo, en el más reciente “Informe Mundial TIC” del Foro Económico Mundial de 2016, se evidencian algunos rezagos. De hecho, aunque Colombia mantuvo un puntaje de 4,1 sobre 7, perdió cuatro posiciones en el ranking global y se ubicó en el puesto 68 entre 139 países.

Y aunque existen grandes desafíos en la apropiación de tecnologías, lo cierto es que esta realidad cambia a un paso acelerado. Por ejemplo, de acuerdo con la Gran Encuesta Pyme de Anif del segundo semestre de 2017, el 69% de las empresas de servicios entrevistadas utiliza el pago electrónico o por internet como su principal medio de cobro. La disposición se mantiene en el segmento de comercio (59%) e industria (66%) y la tendencia hacia el uso de las TIC para optimizar los procesos, es cada vez más fuerte.

Este escenario evidencia que existe consciencia por parte de las Pymes sobre la importancia de la tecnología, un aspecto indispensable para la adopción de la factura electrónica en los negocios que se prevé, no debería significar un choque ni representar una gran dificultad para buena parte de los pequeños y medianos empresarios del país.

México y Chile, un punto de referencia

Pero Colombia no está sola en esta aventura. Las economías líderes de América Latina como México, Brasil, Perú o Chile, ya han adelantado grandes esfuerzos para hacer del uso de la factura electrónica una práctica común y obligatoria en sus mercados. Particularmente, dadas las características de su economía, la exitosa experiencia de Chile se presenta como un punto de referencia para Colombia.

En México en el 2010 inició el cambio con el código de barras, primer cambio en las empresas para realizar la migración a factura electrónica, los impresores aún tenían oportunidad de realizar impresiones de facturas incluyendo el código de barras que en ese entonces era posible descargar en la página del SAT. Si contabas con un Sistema de Facturación la realizas desde tu sistema.

Para 2014 oficialmente la Factura Electrónica se volvió obligatoria para todos los contribuyentes dejando atrás a las imprentas y realizando un cambio importante para nuestro país. Un cambio en la parte contable para todas las empresas y personas físicas, la Secretaría de Hacienda tiene muy claro hacia donde quería llegar, facturación electrónica, contabilidad electrónica, proveedores que procesan y verifican declaraciones por medios electrónicos.

En el país austral, que se caracteriza por sus posiciones de vanguardia, la factura electrónica no fue la excepción y desde hace más de una década vienen generando las condiciones idóneas para implementar este mecanismo. El principal efecto de su uso obligatorio ha sido la seguridad jurídica que representa, lo que entre otras cosas se traduce en mejores oportunidades de acceso a financiamiento por parte de las Pymes. Por ejemplo, el factoring entre los pequeños y medianos empresarios chilenos ha crecido 50% promedio en los últimos cuatro años y en 2016 los montos cedidos en forma electrónica representaron cerca del 8% del PIB, según el informe "Factura Electrónica en América Latina" del CIAT y el BID.

Blockchain, una puerta hacia el futuro

Aunque aún no existe una regulación clara al respecto, según los expertos Colombia es, después de Argentina, el país de la región que presenta el mayor uso del sistema de manejo descentralizado de datos e información, Blockchain. Esta tecnología, cuyo valor agregado está en la transparencia y la credibilidad que ofrece para la gestión de la información, podría ser el aliado ideal para la implementación de la factura electrónica en las Pymes colombianas.

Sin embargo, la adopción de esta tecnología por parte de los desarrolladores del software para la factura electrónica o incluso por los mismos pequeños y medianos empresarios del país, puede tomar un buen tiempo. Mientras eso sucede, será necesario hacer una inmersión total en esta nueva manera de registrar las transacciones comerciales que sin duda traerá un impacto positivo y muy significativo para la economía y las Pymes colombianas.

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